Amistades imposibles

No nos engañemos. Que el amor de tu vida rompa contigo y pretenda suavizar la ruptura con un “si todavía podemos ser amigos” es, en cualquier caso imaginable, equivalente a que se te muera el perro y tu madre te consuele con un “si todavía puedes quedártelo”.

La experiencia de la vida no tiene precio. Apréndela. Vívela. Y vuelve a cometer los mismos errores una y otra vez.

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