La inversión más maja
Revolviendo hoy algunos papeles, mi madre encontró algunas poesías que escribí hace exactamente tres años y que ella, como buena madre, puso a buen recaudo. En particular una de las poesías, una letrilla, estaba dedicada a una Burbuja Inmobiliaria en la que, por aquel entonces, casi nadie creía o que muchos se resistían a admitir. Agotado por la falta de perspectiva de la gente y por las innumerables discusiones afrontadas por dicho tema, terminé expresando mi crítica y mis temores a través de la poesía. En tono burlesco y jocoso, claro.
Hoy, que ya no hay sobre qué discutir, me hace gracia volver a leerla:
¡Afirman que nunca baja,
que es la inversión más maja!
Tus amigos, que han comprado,
te dicen, "No seas pardillo
y presto rasca el bolsillo
para en un cuco adosado
quedar bien hipotecado.
Todo precio es ya rebaja,
que el ladrillo nunca baja."
¡Afirman que nunca baja,
que es la inversión más maja!
Con tasación generosa
incluyes en la hipoteca
muebles de madera Teca,
el último Testarrosa
y todo tipo de cosa.
No lo pienses y agasaja
a la suegra con la faja.
¡Afirman que nunca baja,
que es la inversión más maja!
Mi querido visionario,
que solemne has sentenciado
"¡No baja, nunca ha bajado!"
con juicio más que arbitrario
del mercado inmobiliario,
ese argumento trabaja
pues hay algo que no encaja.
¡Afirman que nunca baja,
que es la inversión más maja!
Saca provecho que ahora
puedes en cien años pagar
y tus hijos con ello tragar.
Y es que aquí sólo se llora
si el bajo interés otrora
con fuerza sube y te saja,
algo que a nadie relaja.
¡Afirman que nunca baja,
que es la inversión más maja!

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